El Saja pasa a los pies de la casona, y con él una tradición seria: la pesca de trucha en aguas rápidas y limpias, con el salmón como leyenda histórica de sus tramos bajos.

Qué esperar

Trucha común en pozas y corrientes, en un río de piedra y bosque que ya justifica la mañana aunque no pique nada. La temporada tradicional va de primavera a verano; los tramos funcionan por cotos y zonas libres regulados por el Gobierno de Cantabria.

Lo práctico, sin letra pequeña

Hace falta licencia de pesca de Cantabria y, para cotos, permiso del día. La normativa cambia por temporadas, así que lo honesto es decirlo claro: si venís con caña, escribidnos antes y os ponemos al día de lo vigente y de los tramos que mejor encajan.

El plan realista

Para la mayoría de grupos, el río es otra cosa: pozas para el chapuzón valiente, orilla para la siesta y sonido de fondo para el yoga de la mañana. Está, literalmente, al final del jardín.