El invierno es nuestra temporada secreta. El valle baja el ritmo, las cumbres se ponen blancas y la casona hace lo que mejor sabe: recoger a un grupo alrededor del fuego después de un día fuera.

Qué se puede hacer (spoiler: mucho)

  • Rutas de invierno: los caminos bajos del Saja se andan todo el año; con helada, el robledal cruje y no hay un alma.
  • Costa de temporal: ver el Cantábrico bravo desde la rasa, bien abrigados, y volver a merendar.
  • Cultura sin colas: Altamira, Santillana y Comillas, en versión íntima.
  • Cocina lenta: es la época del cocido, del puchero y de las sobremesas que se alargan hasta la cena.

La casa en modo invierno

Chimeneas encendidas, salones grandes y 12 habitaciones para que nadie se pise. Empresas y grupos de amigos la usan para su semana de desconexión de verdad: sin ruido, sin coche, sin prisa.

Es también la temporada baja: la finca entera desde 3.600 € la semana. Las fechas de fin de año vuelan; el resto del invierno es un secreto a voces. Pregúntanos.