Carmona: piedra montañesa y albarcas en el valle
Carmona no tiene ni una casa fuera de sitio: casonas montañesas de piedra dorada, balconadas de madera y tejados que parecen puestos ayer. Es, con Bárcena Mayor, la otra gran lección de arquitectura popular del entorno del valle.
Qué ver
- El caserío entero: se recorre en una hora larga de paseo lento, que es como se debe.
- Los talleres de albarcas, el calzado de madera tradicional cántabro; Carmona es su capital sentimental y aún quedan artesanos que las tallan.
- La iglesia y las antiguas casonas blasonadas de los linajes del valle.
El collado de Carmona
La carretera que sube desde el valle del Nansa corona en un collado con una de las panorámicas más famosas de Cantabria: prados colgados, tudancas pastando y mar de montañas. Parada obligatoria de fotos, también para los ciclistas de piernas serias del grupo.
En la semana
Encaja como tarde tranquila tras una mañana de ruta, o de camino a la costa occidental. Otro pueblo, otra época, a un salto de la casona.
