Pocos se esperan un Gaudí asomado al Cantábrico. El Capricho (1883–1885) es una de las poquísimas obras del arquitecto fuera de Cataluña, y está en Comillas, a media hora de la casona.

Qué lo hace especial

Es el Gaudí joven y juguetón: una villa forrada de girasoles de cerámica, con torre-mirador de aire persa y guiños musicales por todas partes (las ventanas de guillotina suenan como notas al abrirse). Se visita por dentro en menos de una hora y deja a todo el mundo sonriendo.

Comillas en el mismo viaje

  • La Universidad Pontificia, coronando la colina sobre el mar.
  • El casco viejo y su plaza porticada, con terrazas para el vermú.
  • La playa de Comillas, para estirar las piernas.

El plan redondo

Mañana de Capricho y casco viejo, comida marinera, y tarde de playa en Comillas u Oyambre. Otra pieza del día de cultura que proponemos a los grupos que se alojan en la casona.